miércoles, 20 de enero de 2016

¡Adiós cunita!

 
Mi nena ha crecido. Al día de hoy tiene 5 meses y a pesar de que es delgadita, es una bebita muy sana y muy fuerte.
Justo este día nos hemos deshecho de la cuna de colecho. Aún recuerdo con cuanto cariño la adquirí y la reunión que hicimos mis mejores amigas y yo para armarla. Sin ellas no lo hubiera logrado. ¡Estaba tan emocionada con la idea de que mi nena durmiera junto a mí y yo pudiera estar a su alcance por si necesitaba algo!
Así, llegó el día en que mi nena salió del hospital y nos fuimos a casa. ¡Por fin estrenaríamos la dichosa cuna! Sin embargo, mi hija solamente durmió ahí un par de semanas.
Nunca olvidaré que el primer día, entre la emoción y los nervios, olvidé poner el cubrebarrotes. Resultado: mi nena lloró toda la noche posiblemente porque tenía frío.
El segundo día, después de que mi mamá me puso tremenda regañada, puse el cubrebarrotes y tapé más a mi hija. Entonces empezó a darle una especie de tos que me preocupó muchísimo. Apenas habíamos salido del hospital y lo que menos quería era que mi hija se enfermara y tuviéramos que volver. Le llamé inmediatamente al pediatra y me dijo que pusiera una especie de mosquitero con tela calientita sobre su cuna, así que mi durante el resto de las dos semanas, mi nena dormía en una especie de búnker hecho con cobijas.
Yo seguía con la angustia de que cualquier cosa le pasara, así que dormía tomándola de la mano para cerciorarme de que estaba respirando o tocando su pechito.

Un buen día me armé de valor y dado que la notaba inquieta, decidí pasarla a mi cama (que afortunadamente es queen, porque créanlo o no, mi hija ocupa la mitad). ¿Cómo les explico que me daba pánico aplastarla? Pero obviamente eso no pasó. No pasó porque, aunque yo lo dudaba, estaba atenta a cualquier movimiento y sonido que hiciera mi pequeñita. Instinto materno le dicen.

A partir de esa fecha mi hija y yo siempre dormimos en mi cama. Cerquita una de la otra y muy calientitas. Esto me ha funcionado maravillosamente, pues puedo alimentarla por las noches y al sentirme cerca, mi nena empezó a dormir más de 5 horas seguidas por la noche y a distinguir el día de la noche.
Actualmente, cuando la dejo mucho tiempo sola porque me despierto y voy al baño, o porque ella se duerme antes y yo estoy ocupada haciendo labores del hogar, me busca y balbucea para que me acerque a ella.
Lo sé. Mátenme si quieren, pero resulta que ahora somos dependientes para dormir una con la otra. Y no, no me importa. Sé que llegará el día que quiera su espacio, que ya no desee que la cargue y que le moleste que la llene de  besos.
Mientras tanto, amo dormir con mi hijita y ambas fuimos muy felices diciéndole adiós a nuestra cunita de colecho que se queda como el recuerdo de la primera cosa que le compré a mi princesa con todo mi amor de mamá.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Adiós 2015


Hoy, último día del año 2015, escribo desde la comodidad de mi camita, con un café en mano y junto a mi pequeñita dormilona. Lo reconozco: estoy agotada (la maternidad es hermosa pero cansadísima... quieras que no), y por lo mismo, deseo ser breve.

Este año lo inicié muy enamorada y muy feliz. La felicidad fue completa cuando supe que estaba embarazada. Desde ese día, mi pequeñita empezó a luchar. Primero porque no parecía que fuera una fecundación exitosa, y después porque nació dos meses antes de lo previsto, lo cual hizo que permaneciera en la Unidad de Cuidados Intensivos. Nunca había sentido tanto dolor, pero tampoco ninguna experiencia me había hecho madurar tanto. De mi hija aprendí lo que es el espíritu de lucha y amor a la vida. Ahora es una pequeña incansable llena de energía y mi gran maestra que me enamora todas las mañanas con su sonrisa. 

Como era de esperarse, mi vida dio un giro de 360 grados cuando me convertí en mamá. Y sí, me sentía medio extraviada. Cuál sería mi sorpresa al reencontrarme con muchas amigas que ya lo eran y al conocer personas extraordinarias, padres primerizos también, que me regaló la UCIN y con quienes estoy creciendo en este camino de la maternidad. 

Sin duda ser madre, es el mejor regalo que recibí este maravilloso año.

Sin embargo, también crecí en otros aspectos. Terminé por alejarme de todas aquellas personas que no aportaban nada a mi vida más que críticas y chismes, algunas de ellas, personas que conocía desde hace muchísimo tiempo. No me dolió, por el contrario, me sentí muy liberada, pues aprendí a rodearme de personas positivas y amistades verdaderas que siguen y seguirán siempre en mi corazón.

Además, a punta de golpes y mucho dolor, aprendí que quien no quiere estar con uno, no puede ser obligado y que el amor, en todas sus facetas, se demuestra, no sólo se expresa, pues como bien dicen, las palabras se las lleva el viento.

También aprendí a soltar y a cerrar ciclos en mi trabajo, con algunas viejas amistades y con el padre de mi hija. Me di cuenta que no vale la pena aferrarse a las cosas, situaciones o personas, porque cuando lo haces, corres el riesgo de no ver las nuevas oportunidades que la vida te presenta y que pueden ser sorprendentes.

Quiero agradecer a todas las personas que formaron parte de mi historia 2015. Gracias a mi mami, a mi sister y a mis dos hermanitas elegidas por nunca soltar mi mano cuando peor la estaba pasando. Gracias por ser mi sostén ahora que soy madre. 

Gracias a mis ovejas adoradas por tantas buenas pláticas y por tan extraordinarios momentos. Gracias mami amigas por compartir este camino conmigo, por sus consejos y sus porras. A los viejos y nuevos amigos, gracias por estar aquí para compartir un café, una conversación, una salida al teatro o unos tacos.

Gracias a quienes se han desaparecido de mi vida demostrándome lo fuerte que puedo ser. Gracias a quien me hace creer en el amor nuevamente y gracias a Dios por permitirme ser madre de una pequeña encantadora que día a día me enamora con su sonrisa.

Les deseo mucha salud, mucho amor, muchas bendiciones y muchos buenos momentos en el año que está a punto de comenzar. Espero que muchos de ellos podamos compartirlos. Vamos por más lágrimas, por más anécdotas, por más abrazos, por más besos y por más risas. 

Por último, iba a comprarme calzones rojos para el amor y me di cuenta que estoy rodeada de amor en todas sus manifestaciones. Después pensé en comprarme unos amarillos y pensé que el dinero solo llega trabajando. Así que bueno, me pondré unos morados... Ahí luego me dicen que significa.

¡Feliz 2016!