viernes, 9 de octubre de 2015

Me enseñaste...



Tú me enseñaste... Me enseñaste tanto...

Me enseñaste que tú eres todo lo que a mí no me gustaría ser...

Me enseñaste que el dinero no es tan importante como la familia y que cada cumpleaños quiero pasarla al lado de las personas que amo y no sola en un hotel de cinco estrellas, solo porque estoy trabajando...

Me enseñaste que no es suficiente decir "te amo", si ese amor no va acompañado de acciones que lo demuestren...

Me enseñaste que las ausencias no pueden remediarse con chocolates, dulces, libros o regalos costosos...

Me enseñaste que cuando se ama demasiado, no es posible convertir el amor en amistad sin hacernos daño...

Me enseñaste que no vale la pena derramar ni una sola lágrima por una persona que juega con mi tiempo y con mis sentimientos...

Me enseñaste que en una relación, mentir y ocultar son igual de graves y traen las mismas consecuencias...

Pero sobre todo,

Me enseñaste que merezco ser amada de tiempo completo y no solo por temporadas...

Me enseñaste que soy una mujer sumamente valiosa que merece tener a alguien sólo para ella...

Me enseñaste quien soy y que es lo que quiero.

Y lo que quiero, definitivamente, no eres tú
 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bienvenida




Querida hija:

Hoy hace dos meses llegaste a este mundo en medio de dificultades y tribulaciones. Ese día empezaste a luchar y a demostrarnos de lo que eres capaz. 

Estando en la UCIN jamás te diste por vencida y nunca dejaste de esbozar esa sonrisita tuya tan simpática, ni de abrir tus inmensos ojos tan expresivos y llenos de amor.

El día de hoy celebro tu segundo mes de nacida desde nuestra casa, a donde por fin hemos llegado juntas. 

Ahora que puedo abrazarte, llenarte de besos, cantarte canciones, leerte cuentos y dormir a tu lado, sé que sin duda todo formaba parte de un plan perfecto diseñado para nosotras. 

Y justo ahora mismo que te observo mientras duermes, puedo ver en ti un espíritu fuerte, digno de las más valientes guerreras.

Gracias hija mía. Gracias por luchar durante casi 50 días. Gracias por ser mi mejor maestra y sin duda, mi heroína. Gracias por demostrarme que Dios no nos abandona y que los milagros existen. Gracias, infinitas gracias por elegirme como tu mamá. 

Ahora las puertas de este mundo se abren para ti, para que tú lo descubras, para que tú experimentes, ¡para que tú lo vivas! Yo te tomaré de la mano y me esforzaré por ser la mejor guía para que seas inmensamente feliz. No te prometo un camino sin piedras, y tampoco te prometo ser perfecta. Lo que sí te prometo es que siempre estaré a tu lado y te acompañaré con todo mi amor.  

Te amo mi adorada hija. Feliz segundo cumplemes.

 ¡Bienvenida a tu casa y bienvenida a la vida!.